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16 de Octubre del 2007...

Ya me operaron...

Mi historia sobre mi operación del hombro. Si no es de tu interés, detente aquí.

El pasado viernes 12, un servidor fue a dar al quirófano de un hospital reconocido en la ciudad, después de muchas indecisiones de los doctores sobre realizar la intervención o dejarla pendiente otro tiempo más. La cita para llegar al quirófano era a las 6:30 de la mañana. Como buen hombre de mi clase, me tomé la libertad de llegar una hora tarde, ya que estoy en conocimiento de cómo funciona el sistema y de las excesivas holguras entre procesos. Por tal motivo, decidí aplazar mi arribo.

Llegué pasadas las 7 y media, me reporté en la ventanilla correspondiente. La enfermera me hizo mala cara, pero mi mirada le hizo recordar cuáles son sus tareas, entre las cuales no está el hacerme mala cara por tomarme mi tiempo. Un poco después, pasé a los vestidores para realizar el cambio de ropa reglamentario. No es que sea exigente con la ropa de hospital, pero creo que la bata que me dieron era algo precaria. Cada que caminaba, la transparente bata dejaba ver a través de las costuras que tiene por detrás. En fin... No me avergüenzo de mi cuerpo, es más, me gusta exhibirlo cuando lo amerita, pero lo que me ponía de malas es que el aire acondicionado estaba a su máxima capacidad. Pregunté sobre esto y me respondieron que es una medida para evitar la sudoración del personal en el área de quirófanos, ya que tales secreciones pueden originar infecciones u otras patologías. Así que con el frío a tope y mi bata casi transparente, me dispuse a entrar al quirófano.

Con una sonrisa sarcástica en el rostro y buena disposición de acelerar el proceso, seguí las indicaciones de acostarme en la cama quirúrgica y de quedarme quieto cuando me pusieran el suero intravenoso. Después de eso me pusieron el dispositivo ése para medir las pulsaciones y respiraciones. Después de un rato, me harté de tanto tintineo del dichoso aparato. Pasada una media hora, el cirujano hizo acto de presencia (ya era hora...) y me dijo que ya íbamos a empezar. Detrás de él llegó una legión: Cuatro anestesiólogos, cinco enfermeras, otro cirujano, cuatro practicantes... No me pregunten de dónde salió tanta gente porque yo tampoco sé.

La enfermera lavó mi hombro con una sustancia amarillenta, supuestamente para desinfectar la zona. Luego de eso, vi que inyectaron una sustancia incolora en el tubo que tenía conectado en la muñeca. Pensé: "Ya valió madre..." Y sí, dijeron que me iban a tapar los ojos y luego me los iban a destapar (Mentirosos...) Cuando me los cubrieron con una manta, sentí un frío en el brazo y el efecto de entrar en un estado dormitante (Me inyectaron un sedante) pero no quedé del todo dormido, sólo me dejaron consciente aunque inmóvil.

Poco después empecé a sentir a los doctores que cortaban con el bisturí y empezaban a hurgar mi hombro, pero como no me inspiraba el hecho que cortaran mal o me pusieran otro sedante, no me moví ni tampoco les dí señas de estar despierto. Como sea, después de unos cuarenta minutos de sentir movimiento, punzadas y un montón de dedos fríos en la incisión, por fín empezaron a cauterizar la incisión para después aplicarme cinco puntos, finalizando con una tela súperadhesiva cubriendo la parte operada.

Me destaparon los ojos y vieron con sorpresa que estaba despierto. Ante esto, me preguntaron cómo me sentía, a lo que yo contesté: "Nunca estuve mejor..." Me comentaron que ya habían terminado la cirugía y me pidieron que me quedara acostado un rato. Como tenía unas ganas tremendas de orinar, pregunté dónde estaba el mijitorio más cercano y me dijeron que esperara, que no era recomendable pararme mientras estaba sedado. Como sea, me puse de pie y me fui caminando tranquilamente a satisfacer mis necesidades fisiológicas. Esto ante las miradas del personal del quirófano, que me miraba de una manera extraña. Después de haber vaciado la vejiga, Regresé y me pidieron que me acostara en una camilla que recién habían traído. Luego me llevaron a la sala de recuperación.

Una vez dentro, estuve 5 minutos descansando pero tal cosa me pareció tremendamente aburrida, por lo que decidí ponerme de pie y dar una vuelta por los demás quirófanos a ver qué novedad veía. Igual, las enfermeras me veían de una manera extraña pero no les dio la gana detenerme. Después de vagar por ahí, regresé a la sala de recuperación para seguir estirándome un poco, lo cual generó la inquietud de las enfermeras sobre si me sentía aún sedado, a lo que respondí que no. Como vieron que no mentía (me puse a hacer estiramiento, sentadillas y flexiones) pues no les quedó más remedio que sugerir darme de alta.

Salí del quirófano, me dirigí a los vestidores y me puse mi ropa. Ya me estaban esperando afuera, por lo que salimos del hospital. Ya estaba listo para continuar mi vida normalmente... Me dio gusto que haya sido una cirugía express, ya que hombres como yo, no tenemos tiempo de estar en una cama de hospital viendo la vida pasar. Ayer lunes me quitaron el dren que tenía puesto. La semana que entra me quitan los puntos. Al parecer, la operación fue exitosa. Les guste o no, sigo sano y con la vista en alto. Gracias por leer.


J.R.



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